Imagina la escena: estás dando un paseo por El Puerto en un día de calor, te pides un helado o una bebida bien fría y, al dar el primer sorbo… ¡Zasca! Un dolor agudo, como una especie de «calambrazo» eléctrico que te atraviesa un diente y te hace arrugar la cara.
Si te sientes identificado, sufres de sensibilidad dental.
Mucha gente se acostumbra a vivir con esta molestia, masticando solo por un lado de la boca o evitando ciertas comidas. Sin embargo, en nuestra clínica dental en El Puerto de Santa María siempre decimos lo mismo: que algo sea común no significa que sea normal. Ese pinchazo es tu cuerpo avisándote de que una parte vital de tu diente ha quedado desprotegida.
Vamos a explicarte por qué ocurre esto de forma sencilla y qué podemos hacer para que vuelvas a disfrutar de tu comida sin miedo.
La culpa la tiene la dentina (el «corazón» del diente)
Para entender la sensibilidad, hay que conocer cómo es un diente por dentro. Tus dientes tienen una capa externa, súper dura y blanca, llamada esmalte. Debajo del esmalte hay otra capa más amarillenta y porosa llamada dentina, que está conectada directamente con el nervio a través de miles de conductos microscópicos.
El esmalte es el escudo protector. No tiene sensibilidad. Pero cuando ese escudo se desgasta o se rompe, la dentina queda expuesta al exterior. Al entrar en contacto con el frío, el calor, o incluso con el azúcar, el estímulo viaja directo por esos poros hasta el nervio, provocando ese dolor repentino y agudo.
¿Por qué se ha desgastado tu escudo protector?
Existen varias razones por las que tus dientes se han quedado «desnudos». Estas son las causas más frecuentes que vemos a diario en nuestra consulta:
1. Te cepillas los dientes con demasiada fuerza
Este es el error número uno. Frotar muy fuerte o usar un cepillo de cerdas duras no limpia mejor; al contrario, actúa como papel de lija, barriendo literalmente tu esmalte y empujando tu encía hacia arriba (retracción gingival).
2. Bruxismo (rechinar los dientes)
Si por el estrés aprietas o rechinas los dientes por la noche, estás sometiendo a tu esmalte a una fricción brutal. Con el tiempo, los dientes se aplanan, pierden su capa protectora y empiezan a doler con los cambios de temperatura.
3. Encías retraídas
Una encía sana abraza el diente como un cuello alto. Si tienes sarro acumulado o principio de periodontitis (enfermedad de las encías), la encía «huye» de la infección y deja al descubierto la raíz del diente. La raíz no tiene esmalte, por lo que es extremadamente sensible.
4. Caries escondidas o empastes rotos
A veces, ese calambrazo en un solo diente no es sensibilidad general, sino una caries que ha perforado el esmalte o un empaste antiguo que se ha filtrado.
¿Las pastas para dientes sensibles funcionan?
Sí y no. Las pastas desensibilizantes de farmacia tienen componentes que ayudan a taponar esos poros microscópicos de la dentina, aliviando el síntoma temporalmente.
Sin embargo, son un parche, no una cura. Si tu sensibilidad viene por una caries o porque estás perdiendo encía, por mucha pasta que uses, el problema de fondo seguirá avanzando.
Cómo recuperar tu tranquilidad en El Puerto
El tratamiento para la sensibilidad depende de lo que la esté causando. Cuando vienes a nuestra clínica en El Puerto de Santa María, lo primero que hacemos es investigar el origen:
Si es por cepillado agresivo
Te enseñaremos la técnica correcta, te aplicaremos geles desensibilizantes profesionales y, si hay mucho desgaste, podemos reconstruir esa zona con composite.
Si es por bruxismo
Diseñaremos una férula de descarga a tu medida para que tus dientes descansen por la noche.
Si es por retracción de encías
Trataremos la inflamación de tus encías para detener el proceso.
No te resignes a evitar tus comidas y bebidas favoritas. Pide cita en nuestra clínica de El Puerto y déjanos echar un vistazo. Con un diagnóstico rápido y sencillo, conseguiremos que ese dolor agudo pase a ser solo un mal recuerdo.